¿Cómo dijo que se llamaba?...

OK.... Ya que nadie me lee, voy a seguir escribiendo.
Hoy voy a tocar un tema que siempre traté de aclaré en mis clases. Nunca a nadie le interesó mucho, pero contarlo en clases era una buena manera de saber cuáles alumnos querían aprender, y cuáles no.

Hoy voy a contarles el origen de algunos términos y usos y costumbres que solemos aplicar en la contru y cuyo origen muchos desconocen. Pa' que tenga algo de que hablar a la hora de almuerzo.

Primero, el tan conocido Gato. No hablo del elevador hidráulico que se usa para cambiar los neumáticos desinflados, ni del felino que se encarga de mantener la bodega y el comedor libres de roedores. Hablo del (casi nadie lo conoce así): Minicargador. Alguno dirá "Pero es obvio. Es porque son marca CAT". Pero yo le pregunto: ¿Cuántos minicargadores CAT ha visto usted por ahí?... Sí. Son los menos. La mayoría son de otras marcas. Por lo demás, CAT es el apócope para CATERPILLAR, que, traducido desde el inglés, significa oruga. Lo que está muy lejos del famoso minino.
Corrían los últimos años de la década del '90, y como una especie de evolución de la grúa horquilla, llegó esta máquina, alimentada por GLP, que pronto pasó a ser una especie de navaja suiza para los constructores. Además de rápido, ágil, seguro y altamente maniobrable, se le pueden adaptar un sinnúmero de herramientas, desde baldes hasta martillos hidráulicos, pasando por barrenos, martinetes y grúas horquilla. Sus aplicaciones son prácticamente infinitas, desde hacer el aseo hasta como una carretilla 2.0 (Sin ir más lejos, el fin de semana vi que usaban uno en el circo, para levantar a los trapecistas). De pronto se hizo necesario en todas las obras de construcción. Los primeros que llegaron era marca Bobcat. Y el logo, un gato.


El kango, herramienta que no tiene una denominación "oficialmente aceptada", puede ser llamado también demoledor, rompepavimentos o martillo hidráulico. Es una herramienta principalmente utilizada para perforar y demoler. Básicamente es un cincel movido por un motor de alta potencia, el cual, a su vez, puede ser energizado eléctrica, hidráulica o neumáticamente. Los primeros kangos, a principios del siglo XIX, eran sistemas neumáticos propulsados por vapor. De difícil uso y completamente manuales en todo lo demás, nunca se masificaron. La máquina se perfeccionó en 1849. Apenas dos años después, en 1851, se patenta el primer sistema conectado directamente al pistón del motor. Este sistema, además, presentaba un mecanismo que permitía a la broca girar y avanzar en la medida en que la perforación se iba haciendo más profunda. Sin embargo, dado que la mayor demanda de esta herramienta estaba dada por constructores de túneles y mineros (no es coincidencia que la innovación en su desarrollo coincida con La fiebre del Oro), rápidamente se acogió la demanda de convertirlo en una máquina neumática, ya que la combustión necesaria para energizar las máquinas a vapor era peligrosa al interior de minas y túneles, que muchas veces estaban llenos de material explosivo. Además, se consumía el oxígeno tan escaso para los trabajadores. Paralelamente, en el Reino de Sardinia (Actualmente parte de la Italia alpina), el rey quería construir un túnel que conectara, vía ferrocarril, Italia y Francia. Para facilitar esta tarea se comenzó a experimentar con máquinas neumáticas, sin lograr llegar a un prototipo funcional. Finalmente, en 1854 el inglés Thomas Bartlett llegó a un modelo que tenía la broca conectada al pistón de un motor neumático. Con posterioridad, muchos han mejorado el diseño del martillo neumático, o kango.
Como comenzamos diciendo, en distintos países se le conoce con distintos nombres. Para nosotros, en Chile, es habitual llamarlos kangos, o demoledores. Por favor, absténgase de llamarlo rotomartillo, ya que ésa es otra herramienta, parecida, pero no igual. En Estados Unidos y Australia se le conoce como jackhammer. En Inglaterrra y los demás países de habla inglesa, se le conoce con el nombre de taladro neumático, a pesar de que el nombre hace referencia específica a la fuente de energía utilizada para el movimiento (la presión neumática). En Inglaterra (Así como en Chile), la versión electromecánica se conoce como Kango, en referencia a la marca de los primeros equipos cuyo uso se extendió mundialmente, la que hoy en día pertenece a Milwaukee Tools.

La Guagua, por otra parte, corresponde a la misma herramienta, pero con un peso bruto estático sobre 40 kilogramos y de pistón accionado por aire comprimido (Es habitual verlos conectados a un ruidoso compresor, que generalmente va montado sobre un carro de arrastre). Recibe el nombre de guagua debido a la forma en que la toman los mineros, como acunando una guagua. Eso sí, la versión utilizada en minería es de tamaño algo menor, haciendo que la utilizada para demoler pavimentos parezca una guagua rusa. Al día de hoy se encuentran en franca retirada de la industria de la construcción, debido a que los kangos eléctricos del mismo peso entregan una mayor eficiencia de demolición. Por último, como consejo le digo: No se achurrasque cuando un mexicano, al oírle pedir la guagua para hacer el hoyo, se ría de usted. Ya entenderá...

Minero perforando con su guagua


Viejo de la contru con su guagua rusa


Guagua en México


Y ¿en qué se lleva la comida a la obra?.... eso mismo: En una choca.
Nada más sencillo y tradicional que la nunca bien ponderada y siempre maltratada choca, ésa que con tanto cariño prepara la vieja en la casa el día anterior, mete al refrigerador, y por la mañana, bien temprano, mete en la mochila o bolsito de su viejo, con el correspondiente sanguchote para el desayuno. Suele ser una ollita de una porción más o menos abundante de capacidad volumétrica, sin mango, que en el sur también se conoce como vianda. Y de esa peculiar ausencia de un elemento plástico de agarre viene su nombre. Según el Diccionario RAE: "Choca, choco: Dicho de una persona: Que carece de una pierna o de una oreja". Y nuestra choca es una olla que carece de mango.



Y hasta por ahí dejo esta entrega.
Si tienen algún aporte, o algo que agregar, no duden en escribir a elblogdelacontru@gmail.com.

Saludos!

Comentarios